Deep Dream: el ojo artificial de Google

Horus

A mediados del siglo pasado  se formaliza la investigación sobre el desarrollo de la Inteligencia Artificial, con patrocinio militar. La intención de replicar el funcionamiento del cerebro humano en una máquina aceleró las viejas indagaciones sobre cómo funciona realmente nuestro cerebro. Marvin Minsky, uno de los padres de la Inteligencia Artificial siempre ha sostenido que eventualmente la maquina será al menos tan inteligente como el ser humano. Para Minsky, el cerebro es sólo una máquina muy eficiente sin gran ciencia y pronto llegaremos a comprenderla y replicarla en un autómata.

Es famosa la frase de Minsky: I bet the human brain is a kludge.

La pintoresca palabra inglesa “kludge” es entendida en el argot técnico y científico como una solución rápida y torpe, poco elegante y difícil de sostener. Así que Minsky apuesta a que la mente humana es una cosa burda. O una chapuza. O un bodrio. O una trivialidad.

¿En verdad es trivial el funcionamiento de lo que siempre se consideró como la máquina perfecta, el máximo portento creado por la Madre Naturaleza, el neocortex humano?.

Eso está por verse. Mientras tanto, sigue avanzando la carrera por elevar la Inteligencia Artificial a su máxima expresión. Recientemente ha salido a la luz uno de los algoritmos del protagonista Google, el ya famoso Deep Dream, una especie de ojo cibernético que reconoce objetos y formas dentro de una imagen e interpreta los huecos, utilizando criterios aprendidos en el más amplio banco de imágenes, la Web.

Un momento… ¿acaso no funciona más o menos así el ojo humano?

El astrofísico Stephen Hawking, comentó cómo funciona la percepción humana de los objetos en su obra “El Gran Diseño” (Editorial Crítica, 2010, p.55):

“… el cerebro recibe una serie de señales a lo largo del nervio óptico… Hay una mancha ciega en el punto en que el nervio óptico se conecta con la retina. Así pues, los datos brutos enviados al cerebro constituyen una imagen mal pixeleada con un agujero en su centro. Afortunadamente el cerebro humano procesa dichos datos, combinando los de cada ojo y colmando los vacíos mediante la hipótesis de que las propiedades visuales de los lugares contiguos son semejantes e interpolándolas. Además, lee una disposición bidimensional de datos de la retina y crea la impresión de un espacio tridimensional. En otras palabras, el cerebro construye una imagen o modelo mental”.

De manera que el cerebro photoshopea las imágenes enviadas por los ojos y las presenta corregidas y aumentadas. Y embellecidas. Suena como un truco burdo, diría el profesor Minsky.

Y aún hay más. El fenómeno de la pareidolia. En ocasiones, los seres humanos creemos reconocer formas, rostros y otros elementos conocidos pero inexistentes en algunas imágenes y al respecto, el profesor Jeff Hawkins*, otro moderno investigador de la Inteligencia Artificial, asegura que el procesamiento humano de imágenes

“se basa en un sistema de memoria que almacena y reproduce experiencias para ayudar a predecir, de forma inteligente, lo que sucederá después”.

El neocortex humano no funciona como un procesador, como se creía anteriormente, asegura Hawkins. Yo diría que tan sólo utiliza su librería de imágenes para rellenar huecos. Y a veces rellena de más. ¡Otro truco burdo de la mente humana! ¿No es así, profesor Minsky?

Al igual que Minsky, Hawkings juega a doble banda entre la neurociencia y la informática, con el fin de replicar con exactitud –algún día- el funcionamiento de la mente humana en la máquina.

Al parecer, el algoritmo de inteligencia artificial Deep Dream de Google –ya liberado para los terrenales- se está acercando a la replicación del procesamiento humano de las imágenes. Quizá hasta lo puede mejorar. Hasta el momento, Deep Dream sólo arroja imágenes con psicodélicas formas superpuestas, como tomadas de los cuentos más pantanosos de Edgar Allan Poe.

¿No será algo así la realidad? ¿Y no lo que los seres humanos vemos? A fin de cuentas, el cerebro nos presenta una realidad bastante maquillada, tal vez con el objetivo de no complicarnos más la existencia. O nos presenta sólo lo que queremos ver.

Lo que la realidad es en realidad, seguirá siendo un gran misterio.

*La información referente al Profesor Jeff Hawkins fue tomada de su bio en http://www.ted.com/speakers/jeff_hawkins

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